Cómo educar a un gato

Cómo educar a un gato

Los gatitos, junto a los perros, son los animales domésticos más comunes. El perro tiene una pauta educativa muy marcada y conocida. Sin embargo, mucha gente se pregunta cómo educar a un gato. Su adiestramiento no es tan común, pero todo pasa por tener una educación sencilla y concreta.

Cómo educar a un gato

El momento clave para educar a un gato es hasta los 6 meses. Tiene mucho peso el nivel de interacción que ha tenido con la madre y el resto de sus hermanos. Un gato imita las acciones de su madre, por ese motivo nuestra contribución es limitada. Sin embargo, tenemos la responsabilidad de completar la socialización en el nuevo entorno.

El rol de la madre consiste en enseñar a su hijo hábitos de higiene, sociales y de juego. Sin embargo, el comportamiento del gato se ve completamente influenciado por el entorno. El contacto con diferentes personas y animales desde pequeño lo harán un gato más equilibrado.

Principios de educación

Parte de la experiencia autodidacta del gatito consiste en aprender las consecuencias de sus acciones. Si le agradan esas consecuencias, repetirá las acciones que llevan a ellas. El gatito debe saber lo que está permitido y lo que no lo antes posible (así evitamos mordiscos y arañazos considerables).

Para conseguir eso, debemos educar al gato en sesiones cortas y con intervalos frecuentes. Hay que ubicar al animal en un espacio alejado de otras distracciones y con recompensas apreciadas (premios). Es muy importante trabajar con coherencia. Por ejemplo, evitaremos positivizar cosas que queremos evitar o comportamientos que hemos negativizado anteriormente.

La rutina… ¡Muy importante!

Los gatos tienen costumbres muy instintivas. Para conseguir que conviva en harmonía, podemos ayudarle a aprender de una forma más rápida. Por ejemplo, colocando al gatito en el arenero después de las comidas nos ayudará a acelerar esa asociación. Debería aprender a usar su bandeja a las 5/6 semanas de vida.

El gato es un animal nocturno, por lo que es normal que tenga actividad durante la noche. Si eso afecta a nuestra vida doméstica (nos gusta dormir por la noche, como cualquier persona) podemos reeducar a nuestra mascota para que duerma a la vez que nosotros. ¿Cómo? debes mantenerlo activo y entretenido durante todo el día, en especial horas antes de dormir.

¿Y si no se duerme? ¡Muy importante no prestarle atención! Puede interpretarlo como un juego y fomentarías ese comportamiento. Quiere conseguir tu atención, si lo premiamos o le hacemos caso lo asociará a algo positivo. Recordemos, coherencia.

¡A jugar!

Jugar con un gatito es siempre muy divertido. Son animales muy especiales y divertidos. El juego es su medio de socialización, pero hay que educar al gato sobre cómo jugar adecuadamente. El instinto hace que los gatitos jueguen con sus hermanos para aprender a cazar. Esa actitud natural e instintiva (y para nada perjudicial entre hermanos) puede significar un problema para los dueños.

Un gatito no controla su fuerza, y puede hacerte daño con sus zarpas y dientes. Para ello, evitemos usar nuestras manos para jugar. Para eso existen juguetes para gatos. Con ello lo entretendremos sin sufrir daño alguno ni fomentando el destrozo de muebles o objetos de casa.

Paciencia y constancia

No es fácil educar a los gatos. Un 15% aproximadamente se resiste a la socialización con personas. Un gatito callejero puede ser más difícil de educar ¡pero no imposible!

Independientemente de si es más o menos sociable, nuestra coherencia debe ser tenaz. Una vez permitamos algo, lo hará siempre, por lo que tenemos que seguir cierta lógica. Una vez consigas tener el compañero perfecto, te darás cuenta de que vale la pena el esfuerzo. ¡Un amigo peludo!

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