Adiestramiento canino

Las claves del adiestramiento canino

Cada vez es más frecuente que los dueños de nuestros peludos acudan a ayuda profesional para solventar problemas o educar a su mascota. Vivimos en una sociedad con una creciente educación en el respeto hacia las mascotas y los animales, lo que conlleva querer que nuestro peludo o peluda vivan lo mejor posible. Sin embargo, ¿Cuáles son las claves del adiestramiento canino?

Claves del adiestramiento canino

Es importante remarcar para qué queremos adiestrar a nuestra mascota. En ocasiones el dueño busca solventar un problema, corregir una conducta o simplemente establecer una mejor comunicación con su mascota. En todos los casos lo más importante es conocer cómo funciona el adiestramiento canino y, para ello, es básico hacerse una pregunta: ¿Cómo aprenden los perros?

Es cierto que hay un gran número de teorías y formas de trabajar. Sin embargo, hay unos conceptos básicos que marcan la base del adiestramiento canino.

Conceptos básicos

En primer lugar hablamos de asociación. Nuestros peludos tienen una gran capacidad asociativa. Es decir, asimilan los conceptos mucho mejor cuando están vinculados a experiencias o recompensas (tanto positivas como negativas). Es el concepto más importante del adiestramiento canino.

Seguidamente tendremos en cuenta el factor tiempo (timming). Es muy importante el momento en el que respondemos a la reacción de nuestra mascota para hacer más efectivo el adiestramiento. Esa respuesta debe ser inmediata, de esta forma no le damos tiempo al peludo a asociar nuestra respuesta (positiva o negativa) a otras acciones.

Por último nos encontramos con la descontextualización. Nuestras mascotas no perciben el contexto como tal. Cada acción es única y va ligada a una experiencia asociativa con todo lo que ello conlleva. Por ese motivo les cuesta diferenciar situaciones que son similares, les cuesta separar el efecto que produce cada estímulo en función del contexto.

Paciencia y observación

Todo adiestrador, educador o etólogo canino debe tener en cuenta estos conceptos para trabajar. Sin embargo, ¿Cuál es la clave principal? La paciencia. La comprensión de las bases es fundamental, pero la paciencia del adiestrador y del dueño deben marcar la línea de trabajo.

Teniendo en cuenta los tres conceptos que hemos comentado anteriormente, es importante observar de qué forma actúa nuestra mascota. Cada perrito es un mundo y es importante que se sienta motivado a la hora de aprender. Las sesiones cortas pero seguidas nos ayudarán a mantener la concentración y el nivel de aprendizaje óptimos.

Basaremos nuestra educación en recompensas. De esta forma nuestro peludo asociará sus comportamientos o ejercicios a aspectos positivos. Es importante ir descubriendo de qué forma reacciona nuestro pequeño a esos estímulos. Así encontraremos qué premios funcionan mejor.

El entorno

Empezar a trabajar en un entorno tranquilo es una de las decisiones más importantes a tener en cuenta. Un exceso de estímulos hará que el perro se distraiga con facilidad. De esta forma conseguiremos agotamiento y frustración (algo innecesario).

Tenemos que tener en cuenta el estado de nuestra mascota a la hora de aprender ejercicios nuevos. Es preferible (en la mayoría de los casos) tener al perro un poco cansado. Lo justo para mostrar energía pero que se haya distraído a su aire durante un ratito (por ejemplo 15 minutitos correteando libre). En ese preciso instante tendremos un peludo con la mente dispuesta para trabajar.

Elasticidad y adaptación

Todo lo que hemos explicado son bases para llevar a cabo un buen adiestramiento canino. Sin embargo, la característica más importante y la que hará que el dueño de un perrito o el adiestrador consigan mejores resultados será su elasticidad y adaptación.

Nuestros amiguitos son seres vivos y, por lo tanto, cambiantes. Tenemos que estar dispuestos a modificar nuestro entrenamiento en función de la respuesta del peludo. Hemos de bajar o subir la intensidad según el estado o las respuestas que nos de la mascota. De esta forma evitaremos la frustración o el aburrimiento del animal.

Al principio es recomendable premiar todas las buenas acciones. Poco a poco iremos reduciendo los premios para seleccionar aquellas que nos interese mejorar o potenciar (siempre en el momento exacto, recordando el timming).

Cómo hemos dicho, cada perrito es un mundo. El adiestramiento canino también pasa por saber adaptarse a cada peludo, a cada raza o a cada situación. Eso significa un trabajo previo que nos permitirá conocer la raza o el tipo de perro que estamos tratando. La genética influye mucho en su conducta y, por lo tanto, en su educación.

Joan Carles Prats

Escola d’educació i comportament caní

www.joancarlesprats.com

Tel: 629113662

Escola Canina Joan Carles Prats

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