Perros y Niños

Perros y niños

La relación entre perros y niños se presta, en ocasiones, a ciertas confusiones dentro de las familias y en la sociedad en general. Hemos visto a menudo como, cuando una pareja propietaria de un perro espera la llegada de un bebé, familiares y amigos ponen en cuestión la viabilidad de compartir la vida con su mascota.

Aceptación entre Perros y Niños

Existen dudas sobre si el perro sentirá celos, aceptará la nueva situación se volverá agresivo con el bebé.

En el otro extremo, podemos encontrar un exceso de confianza en dicha relación. Hasta el punto de olvidar que el vínculo entre el niño y el perro debe estar muy bien gestionada por los padres.

En términos generales, si el perro es sociable y nunca ha presentado agresividad dentro de la familia (y esta ha gestionado aspectos sencillos de la educación de su perro) no tiene por qué haber ningún problema. Al contrario, puede ser una experiencia fabulosa para los niños.

Comunicación Canina

Dicho esto, siempre es recomendable buscar asesoramiento profesional para saber un mínimo sobre la comunicación y el lenguaje corporal de los perros.

Sabemos que los niños, hasta que  llegan a la adolescencia, pueden mostrar juegos e interacciones muy largas e invasivas con los perros; con personas adultas también ocurre. De ahí la importancia del asesoramiento.

A los niños les encanta perseguirles, abrazarles y darles besos, así como acercar su cara a la del perro. Es normal que un niño o niña de 6 años, por poner un ejemplo, protagonice estas acciones.

¿El resultado? Esta actitud puede derivar en que la mascota se sienta invadida y comience a mostrar señales de estrés y evitación. Lo más normal es que dichas señales no sean reconocidas por los niños, y posiblemente tampoco por los padres. Por eso es muy importante formarse en comunicación canina.

Pondremos un ejemplo:

Tenemos al perro estirado en su mantita y el niño/a se acerca porque en ese momento le apetece jugar. Lo despierta, lo quiere levantar, le da besos,etc..

El perro, por norma general, se desplaza hacia otro lugar ( no quiere jugar) y el  niño/a les sigue para continuar el juego…

Si esto va sucediendo diariamente, que es muy habitual, existen muchas probabilidades de que después de la acción de evitación (que es la de desplazarse a otro sitio) aparezca un aviso en forma de gruñido.

Posteriormente, si esto continúa, el perro puede responder con un “marcaje”, y así iríamos subiendo la intensidad hasta crear un conflicto que desencadenaría en agresividad del perro hacia el niño.

Educación: Tanto en el niño como en el perro

Personalmente, como profesional, siempre insisto en nunca dejar solos a un niño y a un perro. Siempre ha de haber un adulto controlando la situación.

¿Los abrazos? ¡Cuidado! Para nosotros es una muestra afectiva pero para los perros es una acción invasiva. Los humanos y los primates nos abrazamos, los perros no…

En mis clases demuestro a los niños que hace mi perro cuando lo abrazo. Me dicen que saca la lengua y gira ligeramente la cabeza para evitarme. El lamerse el hocico y/o girar ligeramente la cabeza es una señal de cierta incomodidad i estrés. Me está diciendo: mejor déjame.

Soy consciente que con perros y niños es difícil gestionarlo todo en cada momento, por eso en mi casa tenemos un pacto. Los abrazos al perro deben durar 3 segundos y luego le damos un premio en forma de comida. De esta forma, el abrazo es corto y va seguido de algo que realmente le gusta al perro.

Es importante destacar que hay que enseñar a los niños a que pregunten al propietario de un perro si lo pueden tocar y, bajo ningún concepto,   acariciar ni jugar con un perro que esté atado. Si el perro se siente incomodo es mas fácil que le dé un susto al niño por la imposibilidad que tiene el perro de alejarse.

Joan Carles Prats

Escola d’educació i comportament caní

www.joancarlesprats.com

Tel: 629113662

Escola Canina Joan Carles Prats



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